Posteado por: muñecarusa | 9 Diciembre 2009

La teoría del cucharón y el cubo

Leí hace tiempo esta teoría sobre la psicología positiva y sus efectos en las relaciones entre personas. Hoy un amigo me la ha hecho recordar y creo que es merecedora de compartir:

“Cada uno de nosotros posee su propio cubo. El cubo se llena o vacía permanentemente en función de lo que otros nos dicen o nos hacen. Cuando nuestro cubo está lleno, nos sentimos bien; cuando está vacío, fatal.

Cada uno de nosotros dispone de un cucharón. Cuando empleamos nuestro cucharón para llenar los cubos de los demás – siempre que hacemos o decimos algo que potencie sus emociones positivas- también estamos llenando nuestro propio cubo. Pero cuando utilizamos nuestro cucharón para vaciar los cubos de los demás – siempre que hacemos o decimos algo que merme sus emociones positivas- nos vaciamos nosotros mismos.

Igual que las copas llenas a rebosar, un cubo lleno nos proporciona una perspectiva positiva y energías renovadas. Cada gota del cubo nos fortalece y refuerza nuestro optimismo.

Sin embargo, un cubo vacío enturbia nuestra mirada, socava nuestra energía y debilita nuestra voluntad. Por eso, cuando alguien se dedica a vaciar nuestro cubo nos duele.

De esta manera cada día nos encontramos ante una disyuntiva: podemos llenar los cubos de los demás o podemos vaciarlos. Se trata de una elección fundamental, capaz de afectar profundamente nuestras relaciones, nuestra capacidad de trabajo, nuestra salud y nuestra felicidad. “

Rath, T. y Clifton, D.O., How full is your bucket?

El vivir en sociedad nos hace relacionarnos constantemente con otros: amigos, vecinos, el panadero, el kioskero, la familia… En muchas ocasiones se ha dicho que una acto negativo tiene un impacto mayor que uno positivo. Personalmente pienso que las actitudes positivas se devuelven con un efecto multiplicador y se expanden a mayor velocidad. Una gota puede ser un “gracias”, el reconocimiento de un trabajo bien hecho, … o simplemente una actitud positiva ante la vida (que no ilusa). Yo me quedo con una frase que creo que resume todo esto:

Haz a los demás lo que ellos se harían a sí mismos“.

PD: Gracias @eslogico por hacerme pensar con tus Tweets.

Posteado por: muñecarusa | 19 Noviembre 2009

Salix Babylonica

Semillas de condena. Raíces de sauce que buscan calor, humedad y lugar donde asegurar sus anclajes, cada vez con más fuerza, cada vez más profundos y cada vez menos resto. Con su arraigo a esta tierra ajena lo invaden todo y a la vez no pueden verse. Guerra de batallas perdidas, cárcel invisible de alma y corazón, cadena perpetua para un ego libre en el espacio y atrapado en la cuarta dimensión.

Sentimiento latente. El don de la palabra, el poder de una mirada, el silencio del miedo, melodía del recuerdo, la magia en el gesto, el vacío en la ausencia… Pasos de ingenuidad bajo influencia subyacente, la grieta en el muro, los cimientos se resienten y todo es fácil y a la vez no hay remedio… Ni la tala, ni el método cirujano – abrir y extirpar -, ni beber para olvidar.

Bandera blanca. La desnudez del desarme, manos al aire en esta lucha de coherencia ambigua y resignación ante una fuerza irreductible. Cuando agotes todo el agua, hieles el calor y la tierra se torne estéril comenzará el final y no habrá un después, no habrá un quizás, no habrá respuestas porque no habrá preguntas.

Y no habrá sauce, ni agua, ni calor … ni jardín que replantar.

Posteado por: muñecarusa | 8 Octubre 2009

Soñé que despertaba

Y entonces el sueño se apoderó de mí, me dormí y soñé que soñaba y que en mi sueño me despertaba, me frotaba la desidia y de un tirón me arrancaba la pereza. Me levantaba torpemente para intentar recuperar mi equilibrio una vez más pero ya era tarde, todo era distinto y todo era mejor.

Tenía todo lo que siempre había querido, todo se suponía perfecto. Mesura adecuada, cada cosa en su lugar y cada hecho en su momento. Era feliz y me recreaba en mi nueva vida traida como traje hecho a medida, acostumbrada a que no me preguntasen ni la talla. De repente sentía plenitud, placidez, calma,  también sosiego, tedio, cansancio, desgana y por fin, indiferencia y hastío.

Con todas mis ambiciones satisfechas añoraba el sabor de la lucha en combate, el dulzor de la victoria y la agrura del fracaso, las oportunidades de aprender y la opción de crecer con lo estudiado. Pensaba que, tal vez, la inercia de la supervivencia me llevaba al capricho de desear lo que ya no tenía y decidía que debía sentirme afortunada y dichosa por lucir mi nuevo traje sin haber invertido esfuerzo, me sentaba bien y estaba mejor que nunca.  Tanto llegaba a valorarlo que empezaba a sentir miedo, pánico de perder lo que ahora era mío. Cómo iba a ser capaz de mantener algo que no había logrado yo misma… Me obsesionaba y supervisaba hasta el mínimo detalle para asegurarme de que todo se mantenía inalterable. Empezaba a hacer un uso en exceso de control y gobierno, tanto que era demasiado y enloquecía.

Y entonces soñé que despertaba y sentía el miedo en el cuerpo pero me aliviaba pensar que mi locura no era real, que sólo había sido un mal sueño, que todavía estaba a tiempo de salvar mi nueva realidad, pero volvía a obsesionarme y volvía a enloquecer.

Y por fin me desperté, con ganas de pelea, y me sentí más viva que nunca al saber que aún me quedaba por lo que luchar …

Imaginemos a esta raza transportada a una Utopía donde todo creciera espontáneamente y los pavos volaran asados, donde los amantes se encontraran sin más demora y supieran permanecer juntos sin mayor dificultad: en semejante lugar algunos hombres se morirían de aburrimiento o se ahorcarían, otros lucharían y se matarían entre ellos, y así crearían por sí mismos más sufrimiento del que la naturaleza les causa tal como es ahora“.

Arthur Schopenhauer

Posteado por: muñecarusa | 20 Agosto 2009

¡Pasen y vean!

Se esconde el Sol y con él las caras tras máscaras de carnaval veneciano. Sólo se dejan ver bocas de sonrisa irónica y ojos hambrientos, filtro de lo estético y buscadores de target fácil, se relamen los labios y se frotan las manos.

Empieza la ruta y con ella la caza. ¡Pasen y vean!. Mentiras a la orden del día. Atrezzo, iluminación, banda sonora a ritmo de reggaeton, público al que alimentar con un guión manipulado y actores de poca monta que improvisan con sus mediocres frases recurrentes a destiempo. Disfrazados de chulo de gimnasio y barra, con cubata en mano, stock de prepotencia y carencia de vergüenza llenan oídos y vacían almas.

Z3_aDecae la noche y con ella el listón.  Mezcla de tabaco, alcohol y sudor, el tiempo se acaba y eternos aprendices de ángel apresuran sus tácticas. Es entonces cuando da comienzo el vuelo del asno*. Patetismo de manual, teatro de lo absurdo y el esperpento.

Hace rato que ya es demasiado tarde, lo mejor será marcharse. Me niego a pensar que Tú estás aquí entre tanto Figaro, Burrattino y Arleccino. Aquí no, así no.

Vámonos de aquí y Sálvese quien pueda.

* Vuelo del asno: Parodia con asnos reales del veneciano “Vuelo del ángel”, descenso de una joven desde el Campanile (campanario) de la plaza de San Marcos y que dá el pistoletazo de salida al Carnaval.

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