Posteado por: muñecarusa | 3 Febrero 2010

Hotel Baikal

Historia improvisada de guión premeditado, páginas en blanco ocultan su mensaje que se descubre a cada paso. Tras de ti un rastro de vida, barro fresco donde se marcan tus pasos, una senda de relojes caducados que se dan el relevo antes de rendirse.

Moqueta de alfombra persa, papel pintado de rayas verticales bicolor, luz gualda a medio gas. Pasillos infinitos de hotel inglés con puertas sorpresa que esconden un nuevo episodio, un nuevo mundo. Es imposible abrirlas todas. Sigilosa se acerca para escuchar lo que se esconde detrás y romper así la incertidumbre de lo homogéneo. Pero nada ofrece mayor certeza que lo verificado y una vez abiertas algunas habitaciones cobran vida, palpitan y vibran con sus secretos; aún permaneciendo su puerta cerrada. Como una colmena a pleno rendimiento, su zumbido ensordece y enmudece todo lo demás. No hay nada capaz de silenciar su murmullo de momentos únicos, sentimientos, sensaciones, olores, sonidos… .

Incubadoras de palabras que adquieren nuevas acepciones y donde se vuelven completas y gruesas. Adquieren un peso que cae ante tus pies haciendo que mantengas el paso cada vez que se pronuncian.  Nadie más ve lo que sucede. De forma casi simultánea vas y vuelves de aquella habitación y vuelves a sentir, y a oler, y a escuchar … y a intentar buscar entre el gran manojo de llaves la valentía que perdiste para poder re-abrir aquella puerta, cerrarla por dentro y no salir nunca más.

Para cuando la encuentres la puerta se habrá tapiado y el murmullo se habrá consumido…

* El lago Baikal (Озеро Байкал; Ózero Baikal) es el lago más grande, profundo y antiguo del mundo, y contiene alrededor del 20 porciento del agua dulce no congelada de toda la superficie terrestre. La profundidad del lago Baikal es tan grande que con su agua se podría inundar toda la tierra firme con una capa de 20 cm.

Posteado por: muñecarusa | 15 Enero 2010

Sólo un cuerpo

Crees que me ves pero sólo ves un cuerpo, crees conocerme cuando me miras a los ojos pero mi alma está mucho más adentro. Notas mi pulso y crees que lo provoca un sentimiento. Estudias mis gestos pero sólo son costumbres.

Nada se consigue sin esfuerzo y sólo ves lo que crees que has ganado. Clasificas y etiquetas con un criterio hueco, asignas papeles en tu teatro de cartón, me adaptas a tu vida para encajarme en tu rompecabezas incompleto.

Sólo moldeas una ilusión, una percepción imperfecta de una apariencia supuesta que mantiene su núcleo intacto. Un núcleo que crece, conquista y destruye tu mundo poco a poco, hasta que la tragedia te abra los ojos y te descubras en tu islote customizado mirando hacia una realidad infinita que requiere valor y paciencia.

Las oportunidades las tienes justo delante, rodeándote, esperándote, pero no las has visto pasar mientras decorabas. Lo que buscas llegará en cuanto pueda.

No soy lo que estabas esperando. Sigue jugando y respeta las reglas del juego.

Música, maestro!

Iván Ferreiro – Me toca tirar

Posteado por: muñecarusa | 9 Diciembre 2009

La teoría del cucharón y el cubo

Leí hace tiempo esta teoría sobre la psicología positiva y sus efectos en las relaciones entre personas. Hoy un amigo me la ha hecho recordar y creo que es merecedora de compartir:

“Cada uno de nosotros posee su propio cubo. El cubo se llena o vacía permanentemente en función de lo que otros nos dicen o nos hacen. Cuando nuestro cubo está lleno, nos sentimos bien; cuando está vacío, fatal.

Cada uno de nosotros dispone de un cucharón. Cuando empleamos nuestro cucharón para llenar los cubos de los demás – siempre que hacemos o decimos algo que potencie sus emociones positivas- también estamos llenando nuestro propio cubo. Pero cuando utilizamos nuestro cucharón para vaciar los cubos de los demás – siempre que hacemos o decimos algo que merme sus emociones positivas- nos vaciamos nosotros mismos.

Igual que las copas llenas a rebosar, un cubo lleno nos proporciona una perspectiva positiva y energías renovadas. Cada gota del cubo nos fortalece y refuerza nuestro optimismo.

Sin embargo, un cubo vacío enturbia nuestra mirada, socava nuestra energía y debilita nuestra voluntad. Por eso, cuando alguien se dedica a vaciar nuestro cubo nos duele.

De esta manera cada día nos encontramos ante una disyuntiva: podemos llenar los cubos de los demás o podemos vaciarlos. Se trata de una elección fundamental, capaz de afectar profundamente nuestras relaciones, nuestra capacidad de trabajo, nuestra salud y nuestra felicidad. “

Rath, T. y Clifton, D.O., How full is your bucket?

El vivir en sociedad nos hace relacionarnos constantemente con otros: amigos, vecinos, el panadero, el kioskero, la familia… En muchas ocasiones se ha dicho que una acto negativo tiene un impacto mayor que uno positivo. Personalmente pienso que las actitudes positivas se devuelven con un efecto multiplicador y se expanden a mayor velocidad. Una gota puede ser un “gracias”, el reconocimiento de un trabajo bien hecho, … o simplemente una actitud positiva ante la vida (que no ilusa). Yo me quedo con una frase que creo que resume todo esto:

Haz a los demás lo que ellos se harían a sí mismos“.

PD: Gracias @eslogico por hacerme pensar con tus Tweets.

Posteado por: muñecarusa | 19 Noviembre 2009

Salix Babylonica

Semillas de condena. Raíces de sauce que buscan calor, humedad y lugar donde asegurar sus anclajes, cada vez con más fuerza, cada vez más profundos y cada vez menos resto. Con su arraigo a esta tierra ajena lo invaden todo y a la vez no pueden verse. Guerra de batallas perdidas, cárcel invisible de alma y corazón, cadena perpetua para un ego libre en el espacio y atrapado en la cuarta dimensión.

Sentimiento latente. El don de la palabra, el poder de una mirada, el silencio del miedo, melodía del recuerdo, la magia en el gesto, el vacío en la ausencia… Pasos de ingenuidad bajo influencia subyacente, la grieta en el muro, los cimientos se resienten y todo es fácil y a la vez no hay remedio… Ni la tala, ni el método cirujano – abrir y extirpar -, ni beber para olvidar.

Bandera blanca. La desnudez del desarme, manos al aire en esta lucha de coherencia ambigua y resignación ante una fuerza irreductible. Cuando agotes todo el agua, hieles el calor y la tierra se torne estéril comenzará el final y no habrá un después, no habrá un quizás, no habrá respuestas porque no habrá preguntas.

Y no habrá sauce, ni agua, ni calor … ni jardín que replantar.

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