El Tiempo, protagonista de infinidad de canciones, relatos, poemas… y con el que tenemos una relación de amor-odio. Sin él todo sería estático e insípido pero, igual que el oxígeno nos va quemando y nos permite estar vivos a la vez, al Tiempo lo maldecimos por no pararse nunca, a pesar de que nos deja crecer y aprender.
Y no vengo a decir ninguna brillantez si te digo que cuando no puedas con el enemigo te unas a él. Nunca te pares. Sólo tómate un momento para pensar en qué es lo que realmente quieres o cómo te gustaría recordar tu vida cuando seas un ancianito y entonces, cuando lo sepas, ponte en marcha, persigue lo que deseas y pon todos los medios para que se cumpla. Porque el tiempo no te espera y las oportunidades tampoco, pero están ahí, latentes y ansiosas de que alguien venga a buscarlas. No te lamentes y sé optimista, te dejará pensar con claridad y estar motivado.
Déjate llevar y haz siempre lo que te apetezca, guíate por tu corazón y estarás muy cerca de sentirte feliz.
Hoy mi muñeca cumple dos años pero hoy celebro mucho más que un simple aniversario (ella ya existe desde hace much
o más). Celebro haber podido hacerte pensar cada vez que hayas pasado por aquí y, en cierta manera, haber podido influir en tu vida.
Siempre estás invitado a pasar por aquí. Sólo se necesita venir abrigado y ponerte las zapatillas antes de entrar.


